Si he hecho
una casa, donde estoy a salvo. A sus afueras, cada vez que pasas la puerta
principal y observas el exterior, Veo todo aquello que me orientó, las maravillas y
desgracias. Lo que es natural. Todo allí siempre presente, todo lo que nos
mantuvo siempre a salvo. Sabemos entender que si nos caeremos rápidamente nos
levantaremos, la casa nos ha enseñado como mantenerla por lo tanto como mantenernos
a nosotros mismos. También conocemos cada uno de los depredadores en su
exterior, ya que nos convertimos en sus amigos.
Es entonces cuando una mañana me levanto, observando detalladamente mi rostro en el espejo del baño. Mis ojos cansados. Sin piedad. Que importa si soy niño. Si soy joven. O si ya estoy viejo. Yo me encontraba cansado. De un día para otro. Nada en ese hermoso hogar es real ahora. Sonrío porque sé que lo fue. Pero igual me preparo para el día asumiendo que la vida no se vale de esperas. Asimilo que cada flor crecerá tal cual como su propia naturaleza deseé y que cada depredador encontrará otras personas a las cuales hacer temer. Yo ya no estoy allí, yo me he ido lejos. Veo mi hogar a la distancia. Soñando con la nieve que cae, y con su familia que va a visitarle pronto, pero que nunca llegan. Entonces en busca de una excusa. Perderse es la explicación. Ya no hay que buscar nada. Nada llegará. Eso se ha comprendido. Una decisión es alcanzar las cosas sin más. Qué más da si estamos solos. No será así. No lo estaremos nunca. ¿Entonces cómo saber hacia qué camino recorrer? Mis deseos saben darme una respuesta. "no nos perderemos si creemos en lo que sentimos" Me entregué al camino, asumiendo que existiría una niebla proporcional a mis miedos. Eso no me detuvo.
Es entonces cuando una mañana me levanto, observando detalladamente mi rostro en el espejo del baño. Mis ojos cansados. Sin piedad. Que importa si soy niño. Si soy joven. O si ya estoy viejo. Yo me encontraba cansado. De un día para otro. Nada en ese hermoso hogar es real ahora. Sonrío porque sé que lo fue. Pero igual me preparo para el día asumiendo que la vida no se vale de esperas. Asimilo que cada flor crecerá tal cual como su propia naturaleza deseé y que cada depredador encontrará otras personas a las cuales hacer temer. Yo ya no estoy allí, yo me he ido lejos. Veo mi hogar a la distancia. Soñando con la nieve que cae, y con su familia que va a visitarle pronto, pero que nunca llegan. Entonces en busca de una excusa. Perderse es la explicación. Ya no hay que buscar nada. Nada llegará. Eso se ha comprendido. Una decisión es alcanzar las cosas sin más. Qué más da si estamos solos. No será así. No lo estaremos nunca. ¿Entonces cómo saber hacia qué camino recorrer? Mis deseos saben darme una respuesta. "no nos perderemos si creemos en lo que sentimos" Me entregué al camino, asumiendo que existiría una niebla proporcional a mis miedos. Eso no me detuvo.
Aún llevo las llaves de mi hogar en el bolsillo. Ellas me ayudan a recordar lo que amé, y siempe tuve.
Por La Fe
-Diciembre 2013
:)

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