
¿Dime, por qué me has traído aquí? Preguntó
la joven en voz baja, quería creer que de verdad se encontraba en un sueño.
Intentaba hacer el menor ruido posible como si intensase evitar despertar a
alguien. Aquí nadie puede escucharnos- dijo el muchacho.- ella igual permaneció
en silencio, la joven se permitió el tiempo para admirar el semblante de aquel hombre
que le guiaba, - Su mirada, su sonrisa- lo puede ser todo.- tan humilde pero al
mismo tiempo tan valiosa ¿Estaría consciente
él de que su compañia puede causarle ese efecto a alguien como ella?... pensó a sus adentros. Inmediatamente su
conciencia la llevó hacia las penas de la muchacha, recordándole sus prejuicios
más obscuros. ¿Estaría bien acompañar a aquella persona? ¿Se merecería
ella tal privilegio? Sus dioses no lo aceptarían, ¿pero realmente un Dios puede juzgarte de tal manera? “Dios es Dios,
no un humano”. pensó perdiendose en aquella idea, él muchacho la sorprendió
tomando su pequeña mano y la llevo hacia el muelle, caminaron sobre él y se sentaron los dos en la
mitad de este, sus pies casi tocaban el mar y sus cuerpos recibían la brisa
fría de la noche – Mira el cielo- le pidió él.- ella lo observó – Él acercó su
cuerpo más al de ella - es el momento perfecto para pensar en mis
problemas.- le susurró en el oído, ella volteó y le miró fijamente, él le
sonreída de nuevo. ¿Por qué dices que es el momento perfecto para pensar en tus
problemas? preguntó. El muchacho suspiró y le preguntó lo siguiente ¿Quieres escuchar una historia? Ella asintió. – ¡Perfecto! Respondió
el muchacho como su hubiese recibido una respuesta que esperaba con muchas ansias.
El muchacho tomo un respiro y comenzó a relatar:
Una vez, hace mucho tiempo un hombre
lleno de problemas vino aquí, a este mismo muelle con la persona que más amaba
en el mundo.- El muchacho se detuvo para
asegurar la atención de la joven, y ella hizo un gesto con sus ojos para
hacerle saber que le estaba escuchando atentamente – Vino con su mujer, ella
era un ser precioso e imperfecto, literalmente. Porque era ciega. Esa noche que
recurrieron a este muelle había sido porque el hombre necesitaba escapar de sus
problemas, ¡Sí que tenía pesares en su vida! Sus padres habían fallecido, su
propio hermano le traicionó sólo por codicia, y lo más triste era que aquella
mañana el doctor había diagnosticado que su esposa seguiría ciega por el resto
de su vida. .- que difícil-. Expresó la joven a penas con un hilo de voz -. Pues
sí, pero permíteme terminar la historia le pidió el muchacho mientras retiraba
el cabello del rostro de la joven que bailaba con el viento.- Entonces el
hombre frustrado y su mujer ciega acudieron aquí deseando escapar, tan sólo por
una noche. Se sentaron en este mismo muelle. ¿Y sabes que sucedió? –...- ¿Decidieron concebir un hijo? – respondió
ella, inmediatamente se avergonzó de su respuesta porque el muchacho se había echado
a reír a carcajadas. La joven agradeció la oscuridad de la noche para así no
revelarle al muchacho el rubor en sus rostro.- Lo lamento, no creas que no te
estoy entendiendo- aseguró la joven-. Tranquila, sé que me entiendes, eres bastante objetiva,
pero no, tal vez después hicieron el amor pero en ese instante no.- le respondió el muchacho mientras recobraba el aliento ¿Qué
sucedió? Dime…- preguntó la joven pero muchacho decidió aprovechar la oportunidad para cuestionarle antes de seguir el relato las siguientes preguntas ¿Dime niña, alguna vez has
sentido preocuparte mucho? ¿has sentido molestarte profundamente contigo misma?
Ella se sobresaltó con las últimas palabras del muchacho, había sido como
si leyera su mente. No sabía que decir, temía humillarse. – No me digas niña- fue lo único que respondió "por aquella cuestión
del orgullo". – Entiendo…- suspiró él.
– yo si me he molestado y mucho, ¿sabes? –
Bueno, yo también… admitió ella. – sólo que…- sólo que no eres de decírselo a cualquier persona-. Ella asintió. –
Creo que a ninguna persona realmente.-
reveló la joven –Bueno, justo así era el hombre de este cuento, que ironía.- dijo con entusiasmo –
entonces.- continúo el muchacho…- Ese hombre por más que amaba a su mujer no
era capaz de demostrarse débil ante ella. Él pensaba. ¿Cómo voy a ser yo débil, si el mundo me ha privilegiado con un cuerpo
completamente sano. He aquí a mi lado la mujer más bella del mundo, y ella no
es capaz de percibir aquel encanto, ni el de las estrellas.- Aquella noche
que pasaron aquí en el muelle, la mujer le escuchó llorar por primera vez. Ella
le preguntó qué le sucedía. Entonces el hombre le comentó todo lo que sentía, todas sus
inseguridades, sus rabias, y el hecho de que él esté completamente saludable,
sentir que no merece nada, y la infelicidad que le causaba saber que ella era
tan buena y no lo recibía todo, - Tú lo mereces todo, mereces este cielo más
que yo- "El que estamos presenciando tu y yo ahora mismo" interrumpió el muchacho para
observar los ojos atentos de la joven. Disfrutaba de su atención. El muchacho señaló la luna que se encontraba en
cuarto menguante y continúo su historia.- luego que el hombre desnudó sus
sentimientos metafóricamente la mujer lloró de alegría y le dijo ¡oh amor, que valiente eres! ¡Gracias por
ser franco conmigo! Pero esas
palabras no le calmaron del todo hasta que su mujer le tomó la mano de esta
manera.- El muchacho aferró su mano a la
de la joven y la atrajo hacia su corazón.- Justo así- La joven sintió como su cuerpo se
erizaba.- el prosiguió- entonces su mujer volvió a hablarle para pedirle lo
siguiente. -Amor, descríbeme el cielo.-
el hombre le respondió casi de inmediato -Es obscuro- en seco. - Dime más sobre él.- insistió ella – Entonces el hombre comprendió que no merecía
ser duro con su esposa y se concentró en darle una explicación digna - bueno amor mío, es inmenso, es algo
indescriptible hay estrellas y una luna preciosa. Es la cosa más hermosa que se
puede apreciar en la tierra después de ti, ¿Y sabes? Dicen que existen más
lunas y más estrellas de los que cualquier ojo humano puede observar, cuando
pienso en ello me siento infinito, y creo en la posibilidad de ser tan infinito
como tú, imaginandolo todo.- Es grandioso amor, ahora dime, ¿crees que nuestros problemas son tan grandes
como lo que me acabas de describir? Fue esa la pregunta que hizo que el hombre
volviera a observar el cielo, y lo admirara de verdad, observó la luna, las estrellas, los planetas desde muy muy lejos. Sintió la brisa, y la
calma de las pequeñas olas, sonrió a la nada, abrazó y besó a su mujer y se
marcharon del lugar.
La joven lo había entendido, podía comprender lo que el muchacho quería expresarle. Ella no gesticuló ninguna palabra al instante que el terminó de relatar aquella historia, la joven quería apreciarlo todo, tanto como el hombre del cuento había apreciado de nuevo el infinito. Los dos mantuvieron sus manos sostenidas y como un cálido gesto aferraron sus dedos entre sí.
-Gracias - susurró ella finalmente.
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Hola blog es miércolescasijueves y paso por el blog para
dejar este cuento, hace dos meses viajé a margarita y aprendí muchas cosas de ese viaje me inspiré a crear este cuento. Quería compartirles mediante un relato algo que sentí en ese viaje y que ahora está presente en
mí todos los días. ¡Espero lo hayan disfrutado!
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Antes de irme pido por mi País Venezuela, confío en que
pronto saldremos de este laberinto de cinismo. Que la justicia y la libertad
puedan iluminar nuestro cielo.
Aquí La Fe.