miércoles, 11 de junio de 2014

Un corto cuento de Junio



   






      ¿Dime, por qué me has traído aquí? Preguntó la joven en voz baja, quería creer que de verdad se encontraba en un sueño. Intentaba hacer el menor ruido posible como si intensase evitar despertar a alguien. Aquí nadie puede escucharnos- dijo el muchacho.- ella igual permaneció en silencio, la joven se permitió el tiempo para admirar el semblante de aquel hombre que le guiaba, - Su mirada, su sonrisa- lo puede ser todo.- tan humilde pero al mismo tiempo tan valiosa ¿Estaría consciente él de que su compañia puede causarle ese efecto a alguien como ella?...  pensó a sus adentros. Inmediatamente su conciencia la llevó hacia las penas de la muchacha, recordándole sus prejuicios más obscuros. ¿Estaría bien acompañar a aquella persona? ¿Se merecería ella tal privilegio? Sus dioses no lo aceptarían, ¿pero realmente un Dios puede juzgarte de tal manera? “Dios es Dios, no un humano”. pensó perdiendose en aquella idea, él muchacho la sorprendió tomando su pequeña mano y la llevo hacia el muelle,  caminaron sobre él y se sentaron los dos en la mitad de este, sus pies casi tocaban el mar y sus cuerpos recibían la brisa fría de la noche – Mira el cielo- le pidió él.- ella lo observó – Él acercó su cuerpo más al de ella -  es el momento perfecto para pensar en mis problemas.- le susurró en el oído, ella volteó y le miró fijamente, él le sonreída de nuevo. ¿Por qué dices que es el momento perfecto para pensar en tus problemas? preguntó. El muchacho suspiró y le preguntó lo siguiente ¿Quieres escuchar una historia? Ella asintió. – ¡Perfecto! Respondió el muchacho como su hubiese recibido una respuesta que esperaba con muchas ansias.

El muchacho tomo un respiro y comenzó a relatar:


          Una vez, hace mucho tiempo un hombre lleno de problemas vino aquí, a este mismo muelle con la persona que más amaba en el mundo.- El muchacho  se detuvo para asegurar la atención de la joven, y ella hizo un gesto con sus ojos para hacerle saber que le estaba escuchando atentamente – Vino con su mujer, ella era un ser precioso e imperfecto, literalmente. Porque era ciega. Esa noche que recurrieron a este muelle había sido porque el hombre necesitaba escapar de sus problemas, ¡Sí que tenía pesares en su vida! Sus padres habían fallecido, su propio hermano le traicionó sólo por codicia, y lo más triste era que aquella mañana el doctor había diagnosticado que su esposa seguiría ciega por el resto de su vida. .- que difícil-. Expresó la joven a penas con un hilo de voz -. Pues sí, pero permíteme terminar la historia le pidió el muchacho mientras retiraba el cabello del rostro de la joven que bailaba con el viento.- Entonces el hombre frustrado y su mujer ciega acudieron aquí deseando escapar, tan sólo por una noche. Se sentaron en este mismo muelle. ¿Y sabes que sucedió? –...- ¿Decidieron concebir un hijo? – respondió ella, inmediatamente se avergonzó de su respuesta porque el muchacho se había echado a reír a carcajadas. La joven agradeció la oscuridad de la noche para así no revelarle al muchacho el rubor en sus rostro.- Lo lamento, no creas que no te estoy entendiendo- aseguró la joven-. Tranquila, sé que me entiendes, eres bastante objetiva, pero no, tal vez después hicieron el amor pero en ese instante no.- le respondió el muchacho mientras recobraba el aliento ¿Qué sucedió? Dime…- preguntó la joven pero muchacho decidió aprovechar la oportunidad para cuestionarle  antes de seguir el relato las siguientes preguntas ¿Dime niña, alguna vez has sentido preocuparte mucho? ¿has sentido molestarte profundamente contigo misma? Ella se sobresaltó con las últimas palabras del muchacho, había sido como si leyera su mente. No sabía que decir, temía humillarse. – No me digas niña- fue lo único que respondió "por aquella cuestión del orgullo". – Entiendo…- suspiró él. – yo si me he molestado y mucho, ¿sabes? – Bueno, yo también… admitió ella. – sólo que…- sólo que no eres de decírselo a cualquier persona-. Ella asintió. – Creo que a ninguna persona realmente.- reveló la joven –Bueno, justo así era el hombre de este cuento, que ironía.- dijo con entusiasmo – entonces.- continúo el muchacho…- Ese hombre por más que amaba a su mujer no era capaz de demostrarse débil ante ella. Él pensaba. ¿Cómo voy a ser yo débil, si el mundo me ha privilegiado con un cuerpo completamente sano. He aquí a mi lado la mujer más bella del mundo, y ella no es capaz de percibir aquel encanto, ni el de las estrellas.- Aquella noche que pasaron aquí en el muelle, la mujer le escuchó llorar por primera vez. Ella le preguntó qué le sucedía. Entonces el hombre le comentó todo lo que sentía, todas sus inseguridades, sus rabias, y el hecho de que él esté completamente saludable, sentir que no merece nada, y la infelicidad que le causaba saber que ella era tan buena y no lo recibía todo, - Tú lo mereces todo, mereces este cielo más que yo- "El que estamos presenciando tu y yo ahora mismo" interrumpió el muchacho para observar los ojos atentos de la joven. Disfrutaba de su atención. El muchacho señaló la luna que se encontraba en cuarto menguante y continúo su historia.- luego que el hombre desnudó sus sentimientos metafóricamente la mujer lloró de alegría y le dijo ¡oh amor, que valiente eres! ¡Gracias por ser franco conmigo!  Pero esas palabras no le calmaron del todo hasta que su mujer le tomó la mano de esta manera.- El muchacho  aferró su mano a la de la joven y la atrajo hacia su corazón.-  Justo así- La joven sintió como su cuerpo se erizaba.- el prosiguió- entonces su mujer volvió a hablarle para pedirle lo siguiente. -Amor, descríbeme el cielo.- el hombre le respondió casi de inmediato -Es obscuro- en seco. - Dime más sobre él.- insistió ella – Entonces el hombre comprendió que no merecía ser duro con su esposa y se concentró en darle una explicación digna - bueno amor mío, es inmenso, es algo indescriptible hay estrellas y una luna preciosa. Es la cosa más hermosa que se puede apreciar en la tierra después de ti, ¿Y sabes? Dicen que existen más lunas y más estrellas de los que cualquier ojo humano puede observar, cuando pienso en ello me siento infinito, y creo en la posibilidad de ser tan infinito como tú, imaginandolo todo.- Es grandioso amor, ahora dime, ¿crees que nuestros problemas son tan grandes como lo que me acabas de describir? Fue esa la pregunta que hizo que el  hombre volviera a observar el cielo, y lo admirara de verdad, observó la luna, las estrellas, los planetas desde muy muy lejos. Sintió la brisa, y la calma de las pequeñas olas, sonrió a la nada, abrazó y besó a su mujer y se marcharon del lugar.


La joven lo había entendido, podía comprender lo que el muchacho quería expresarle. Ella no gesticuló ninguna palabra al instante que el terminó de relatar aquella historia, la joven quería apreciarlo todo, tanto como el hombre del cuento había apreciado de nuevo el infinito. Los dos mantuvieron sus manos sostenidas  y como un cálido gesto aferraron sus dedos entre sí. 

-Gracias - susurró ella finalmente.




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Hola blog es miércolescasijueves y paso por el blog para dejar este cuento, hace dos meses viajé a margarita y aprendí muchas cosas de ese viaje me inspiré a crear este cuento. Quería compartirles mediante un relato algo que sentí en ese viaje y que ahora está presente en mí todos los días.  ¡Espero lo hayan disfrutado!



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Antes de irme pido por mi País Venezuela, confío en que pronto saldremos de este laberinto de cinismo. Que la justicia y la libertad puedan iluminar nuestro cielo.



Aquí La Fe.

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