domingo, 6 de julio de 2014

Relato - La señal

      

  




  Antes de entrar en el sistema, tuve la oportunidad de evitarlo. Si, tuve esa gran oportunidad y la desaproveché, ¿por qué hice esa locura? Te preguntarás. Como quisiera ser lógico con aquella respuesta pero me temo que todo lo que tendrá sentido en tu vida al instante ni te percatarás que será algo tan importante. He podido omitir ese intransigente paso humano, y no lo hice, yo mismo busqué los contratos yo mismo diseñé la manera de negociar, era el marinero que soñaba cada noche con ser capitán. Cada día me esforzaba más, algo que en este instante soy capaz de apreciar, porque no todo el mundo entra al sistema siendo ambicioso. Pero yo lo era, y si, cada vez me sentía más cerca del poder. Cualquier plataforma del deber sobre la tierra sabe que el poder es la inmunidad social. Desde pequeño siempre me gustó la idea de ser respetado. Algo un poco irónico si me ves ahora. Pero así era yo antes, necio e insistente. También tuve la fortuna de compartir con personas que me amaban, personas que me enseñaron a creer en mis ideas. Si ellos me veían capaz ¿Cómo podría yo decepcionarles? Ya después de un tiempo inimaginable, o sea mucho. Yo estaba casi en la cima cuando abandoné todo. ¿La razón? Era un completo infeliz. Y lo sabía, me lo recordaba mi aspecto impecable cada mañana. ¡Qué mentira! No quería ser el capitán, no era capaz de fingir tantas horas al día. Ya mis pensamientos no maquinaban con libertad, todo tenía que pasar y yo debía por lo menos saber cuándo sucedería. Y sé lector que has de imaginar que he sido alguien impulsivo, pero no, todos estos pensamientos transcurrieron al paso de muchas lunas, mi inseguridad bailaba y se reía de mí.  ¡Ella siempre tan generosa! Fue una mañana que desafié a Dios y le dije. Si de verdad debo salir de esto has que me enamore de una hermosa mujer. E increíblemente así fue,  fui atrapado por unos hermosos ojos verdes, y unas manos pequeñas y delicadas. Abandoné todo por ella y a los meses ella me abandonó no sé por quién. Me sentí derrumbado y humillado ¿Dios se había burlado de mí? Y ahora que no tenía ni poder ni sentía amor. ¿Cómo sobrevivía? La respuesta a esa pregunta nunca se conformó de palabras, sino de sensaciones.
    

     Y heme aquí despertando cada mañana. ¡Mira que te he advertido que no sería una historia lógica! Aunque para mi tiene bastante congruencia, tal vez no soy un capitán poderoso. Pero justo ahora me siento como parte del mismo mar. Algo incontrolable y lleno de vida, algo infinito que siempre perdurará. ¿Y sobre el amor? También lo tengo, siempre lo tuve, aquel amor que le había pedido a Dios…”Aquella señal” era una realidad que necesitaba vivir. ¿Te he dicho que no todo es para siempre? A veces siento que el amor que me acompaña ahora mismo se marchará por la tarde, pero es la misma desconfianza que me engaña, porque al amor yo nunca le abandonaré.


- Señor Café

No hay comentarios:

Publicar un comentario